La historia de Joaco
Joaco tiene 21 años y va a la Chacarita a visitar a su amigo Manuel, quien falleció en un accidente de tránsito hace 5 años “y dos meses”, dice. “Mi amigo de la infancia, de toda la vida”.No siempre planea cuando ir. Va “cuando pinta”, cuando se siente “más contento”, cuando le pasó “algo bueno”, dice. “El laburo”, por ejemplo, o “cuando estoy más sensible”.
Vive esos momentos como encuentros consigo mismo y con esa amistad: “hablo en mi cabeza con él”, comenta. Le gusta “rememorar esa amistad y evocarla de la manera más sensible posible”. “Entrar al cementerio es entrar ya a los recuerdos con él. No necesito estar frente a su tumba”, dice. Por eso, siempre quiso ir solo.
Suele llevar algún instrumento, para tocar mientras se queda un rato. Generalmente le lleva flores, aunque se pregunta por qué. Piensa que es por los otros que vienen a verlo, para que vean que alguien estuvo a visitarlo. Una vez le llevó una foto de ambos en la escuela primaria. La metió entre las plantas.
Ir le inspira nostalgia; y también lo relaja.
El verde es el color al que asocia las visitas. Un verde colorido, alegre. “Verde vida, es hermoso”, dice. Verde de olor a eucaliptus, a árbol. Verde de verano, con calor y sol. Ese es el momento en el que más le gusta ir, en bici, suelto de ropa.